Este año aprendí cosas muy importantes. Muuuuy importantes, pero porque yo no las sabía, por ahí para otro que ya la venía teniendo clara le parece una obviedad.
Creo que me acostumbré a aceptar órdenes en forma de órdenes, órdenes en forma de pedidos de favores. Órdenes.
La verdad, a fin de cuentas no importa mucho cómo llegamos a esto. La cuestión es que de un momento para el otro uno se encuentra en determinada situación con el siguiente pensamiento:
¿QUÉ CARAJO ESTOY HACIENDO ACÁ?
1. sentimiento inicial: no quiero estar acá.
2. pensando profundamente, no hay razones aceptables por las cuales tendría que estar.
3. ¿por qué estoy?
4. sentimiento final: evidentemente en algún momento dije que sí a algo que en realidad quería decir que no.
El paso siguiente del aprendizaje consistió en reventar al que me dió la "orden". jajajajaj, na, mentira...El que espera que actúe de determinada manera no es un ser malévolo. Para decirlo en otras palabras, la boluda soy yo.
El paso siguiente fue esta pregunta/reflexión, re común: ¿y qué pasa si no lo hago?
Y ACÁ ARRANCA LA PARTE MÁS DIVERTIDA: IMAGINAR LA SITUACIÓN HIPOTÉTICA
jejejje
A. tu jefe te pide que vayas al banco, ingreses a la cuenta personal de la ex esposa -que no se hablan- y le saques 4000 dólares, te tomes un remis - por tu cuenta- y se lo lleves al señor xxx (el que cuando estabas con el ovario malo ver post "TONTO & MALO" no te podía atender el te.) y lo más importante: esta es una tarea que no tiene nada que ver con tu laburo. Digamos, es algo que claramente tendría que hacer él.
Claro, leyéndolo, uno dice fácilmente "ni en pedo!!!!" pero en el momento, como es una orden/pedido de favor de un superior en la estructura laboral a veces "tenés" que hacer cosas como estas, o peores y ni te das cuenta. Decí la verdá...
OK. Te das cuenta en el momento de que algo no cierra, no corresponde mucho que digamos. "Porque si digo que sí, le doy el gusto pero me voy a comer un garronazo bárbaro, por muchos motivos que pueden deducirse fácilmente." Y sino, usen su imaginación.
¿y qué pasa si no lo hago?
Ponele que te despide. Peeeero, o tiene que tener más razones para hacerlo, o va a tener que argumentar algo tipo "lo despedí porque no quiso ir al banco, ingresar a la cuenta de la yegua de mi ex, sacar un toco de guita y llevársela a la casa de un amigo".
Un gil.
¿se ve lo que quiero decir? ya como el pedido era desubicado, después nadie te puede reprochar que no lo quisiste hacer. Y ojo, nada de excusas, ni un carajo.
Bueno, como dije que lo aprendí, ahora voy a poner la situación hipotética del diálogo como tendría que ser:
jefe: ¿podrías hacerme tal favor? zaraza zaraza, me quitarías un peso de encima... zaraza...
empleado: Y... mire, la verdad que no.
jefe (avergonzado por haberse desubicado con el pedido): Bueno, qué lástima. Comunicame con Romualdo (el pancho de la oficina)*.
*nota: esta última frase del jefe significa algo como "voy a tener que buscar a alguien que lo quiera hacer", para decirlo de una forma neutral.
CONCLUSIÓN: lejos de concretarse la peor situación esperable, el resultado es que te esquivás un garrón y/o un quilombo legal y luego tu jefe sabe que para cosas raras no puede contar con vos.
JURO QUE ES VERDAD
Al que esté en esta situación que se aplica a todas las relaciones humanas -de hecho mi jefe es un divino, estas cosas me pasaron más con compañeros- que lo vaya probando. Después me cuentan.
La otra pata importante de esta argumentación es "el que se enoja pierde". uffff la más difícil de aprender hasta ahora. Pero vamo a dejarla pa mañana-
miércoles 9 de noviembre de 2011
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